miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Que qué pienso sobre descargar películas y cosas gratis?

Pienso que descargarse películas y música gratis sin restricciones legales es bueno para la economía hoy en día, lo diga el gobierno o no.
Tranquilos, vengo en son de paz. No tengo nada contra los artistas de ningún tipo. De hecho, yo toco el piano y escribí un libro hace algún tiempo. Y los saqué gratis, haciendo que quien quisiera me donara dinero. Pero no he pedido dinero por ninguno de ambos, cosa que explicaré algún día si no queda claro.
Hay un concepto en la economía que es el de bien público. Sí, ya lo dije una vez lo que era. No se refiere a quién es el dueño, ni a que esté en la constitución. Es un concepto un poco abstracto. Y no hay cosas que sean totalmente bienes públicos o nada bienes públicos. Y si el efecto de esas cosas es malo, son males públicos.
Básicamente los bienes públicos son cosas en las que es costoso disminuir su disfrute. Tienen dos características:
1) No hay rivalidad en su consumo. Si por ejemplo, yo descargo una canción, eso no impide que tú la descargues. No impide que la descargues igual, o hace que la disfrutes menos. De hecho, si utilizas algún programa como el utorrent, el hecho de que yo la tenga hace más fácil que te la descargue, si comparto lo descargado. Si yo disfruto una película no implica que tú no la disfrutes.
2) No hay exclusión posible: Cualquiera con internet puede descargarlo. Puede que lo haga con el wifi de la biblioteca, o con el del ayuntamiento en la calle de enfrente,  pero es imposible de evitar.
Vistas estas dos cosas, el gobierno tiene que elegir una solución. O restringir las descargas y hacerlas ilegales. O dejar que la gente descargue a su bola.
Si hace estas cosas ilegales... Quiero decir, es muy difícil hacer algo ilegal en internet. Ilegalizaron Napster y salieron el emule y utorrent.  Ilegalizaron piratebay y usamos proxybay.co. Ilegalizan una página de compartir tus películas y salen diez. Pero supongamos que lo consiguiesen. Mucha gente dejaría de ver películas y escuchar música, y algunos de ellos pagarían a la industria por consumirla (por ejemplo, comprando los discos o canciones por internet, o yendo un poco más al cine.
Pero el problema es que hay una expulsión de mucha gente. Como sabes, cuando dibujan la curva de la demanda la dibujan con pendiente hacia abajo. Es decir, hay mucha gente que a un precio más bajo la compraría, pero no está dispuesta a pagar ese precio.  Por ello, una parte del disfrute potencial se pierde. Es lo que se suele llamar "excedente del consumidor". Lo que disfrutas porque lo que has comprado no es demasiado caro.
Es lo que en otro término se llama abuso del monopolio, aunque en este caso se refiera a la legislación. Si eres la única persona en todo el mundo que ofrece algo, no lo darás a un precio poco superior a tus costes, sino que lo darás al precio al que ganes más dinero. Aunque tú seas buena persona, está estudiado que pasa.  Si tienes competencia tendrás que competir, pero si no tienes competencia harás lo que quieras.
Puede haber más problemas de ese comportamiento, dado que aunque sea un tema económico no afecta solamente a la economía. Por ejemplo, cuando todas las canciones del verano usan la misma melodía porque funciona (se guían por criterios comerciales), o cuando sacan películas sin argumento simplemente por dinero.
O por ejemplo, que si compensaramos de verdad a la gente por lo que hace, nos arruinaríamos. Por ejemplo, cada vez que nuestro móvil calcula el área de un triángulo en un mapa pagarle a los descendientes de Tales de Mileto. O cada vez que nuestro ordenador hace un logaritmo neperiano (sin que te enteres, simplemente para optimizar los recursos) pagarle comisión a los bisnietos de Euler. O cuando usamos un nombre porque en otro contexto quedaba bonito buscar al inventor del nombre y pagarle.
O cuando el sistema de patentes hace que haya empresas farmacéuticas que se preocupen más de investigar sobre agrandar el pene que curar enfermedades.
O si quieres de verdad compensar a la gente involucrada. Por ejemplo, su profesor de música del instituto que le enseñó muy bien. O a Ovidio porque su libro le inspiró. O a su madre, que cocina tan sano que rindió mucho mientras preparaba su obra.
Pero en todas estas ralladas ya me meteré otro día. ¡Volvamos al tema!
Si el legislador decide cómo se puede reproducir la música o las películas, entonces abusarán más de los precios. Porque pueden.
La pregunta suele ser quién se fastidiará más, si el arte por cobrar poco o la gente por no disfrutar del arte. Pueden ver que si no hacemos esto se destruirá. Pero no creo que si lo hacen ilegal de verdad paguemos por consumir arte mucho más.
Por ejemplo pongo a la SGAE, que ha estado unos cuantos años cobrando el cánon y no le ha llegado para todos los artistas, sino para los que ya eran más ricos y no necesitaban ayuda para hacer su arte. Y mientras estaba hemos pagado sus comisiones, pero hemos seguido descargando cosas de fruta madre.
Desde hace años la gente puede descargarse películas, música, cuadros, libros, comics, etc. muy libremente. Están en internet de mil formas. Y la industria no se ha hundido.
Al igual que no se hundió cuando inventaron el casette
Al igual que tampoco  se hundió cuando vendieron regrabadoras de cds.
O de dvds.
O los pendrive.
O los discos duros portátiles.
O desde cuando te puedes bajar una película diez veces más rápido de lo que dura.
El problema no es que sea legal. Es muy fácil burlar estas leyes hoy en día. El problema es que por hacer a unas pocas personas más ricas estén fastidiando a todos los demás.

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