Ayer, al llegar mi madre del trabajo, mientras comíamos, estuvimos hablando sobre su trabajo. Y me ha descrito un sistema por el cual daban subvenciones a las bibliotecas. El problema ha sido que no tenía sentido tal y como me lo describió, y tras unas cuantas preguntas que le he hizo tras su descripción. Daban las subvenciones después de que se hubieran gastado el dinero, las bibliotecas no sabían cuánto les darían de subvención, las bibliotecas no sabían si podían pedir más por lo que habían hecho, no sabían si les darían subvención o no, no sabían por qué parte de lo hecho les subvencionarían hasta que hubiese pasado... Parecía un sistema tan aleatorio que si salía bien sería un milagro, como ganar la lotería tres veces seguidas. Pero lo habían hecho economistas profesionales con buena intención, cosa que no entendí muy bien. Posiblemente habría muchas cosas que yo estaría ignorando al pensar en el problema.
Hay una anécdota famosa en la economía llamada la curva de Laffer. El señor Laffer, en una comida entre economistas, sacó un boli y pintó la curva que cogería su nombre en una servilleta un poco bromeando (no era la razón por la que estaba allí). Puso en un lado los impuestos y en otro la recaudación del estado. Básicamente, dijo que si el estado subiera los impuestos recaudaría más, pero que había un punto donde empezaría a decrecer lo que ganaba y en algún momento decrecería el total de lo que ganaba el estado. Eso se debería a que con tantos impuestos la gente no tendría incentivos a hacerse rica, sino a ser pobre y/o defraudar al estado. Parecía algo lógico. Ha habido muchas investigaciones profesionales al respecto (siempre que cambian u impuesto hay unas cuantas), y se siguen haciendo más investigaciones del tema, y todavía no han demostrado que eso haya ocurrido jamás. Sí que se inclina un poco, y que la gente tiene menos incentivos a trabajar más, pero nunca pasa que tengan incentivos a no hacer nada o a hacer menos. ¿Puede ocurrir?¿Puede ser verdad ese argumento sobre los impuestos sobre la renta? Pues tal vez, pero no ha pasado todavía, o no lo han sabido medir. Pero tal vez la sociedad no se comporte con una lógica tan clara, o se mueva por tantas cosas que una como esa sea lo de menos. Muchas veces justificamos nuestras acciones de acuerdo a una idea que puede ser cierta, pero que puede ser la menos importante para explicar un problema.
Y puestos a hablar en este momento hablemos de la famosa paradoja del votante, que en palabras técnicas era el equilibrio de Nash que no es Pareto-Superior. Es decir, ¿Para qué voy a votar, si un voto más o menos no cambia nada? Desgraciadamente hoy se amplía mucho más. Si me he enterado de las noticias por
El sistema tiene muchos fallos. Lo sabemos todos. Con el tiempo vamos solucionando alguno, y poniendo parches o ignorando todos los que demás. Y el problema principal es que se pueden explotar los fallos a conciencia. Hay consenso de que los políticos cobran demasiado, pero ellos parece que no votan por bajarse los sueldos. Sabemos que los políticos mienten, pero tenemos uno favorito del que nos fiamos más. Los políticos son sobornables y no nos preocupamos de frenarlo, sino de casos concretos. La prensa miente (o juega con el lenguaje, o se informa mal y rectifica en letra pequeña, llámalo como quieras), pero no nos preocupamos al leer los periódicos de los que nos fiamos.
En este siglo tan raro esta situación creo que nos afecta de manera extraña. Por ejemplo, toda la gente que no está de acuerdo con mi postura política se equivoca. O si no entienden las cosas como las entiendo yo es su problema. O pienso que esta gente sobra, así que voy a mentir sobre ellos hasta que tengan mala fama. O no han visto lo que he visto yo, así que no debo hacerles caso ni tener en cuenta su punto de vista.
Así que cada cual tiene sus problemas. Quien quiera que me trate como a un loco, o un fanático de ideas extrañas. O un tipo que ha estudiado tanto que no se ha enterado de nada del mundo real. Me parece muy bien. Pero ruego que me respete, o al menos finja que me respeta tanto como yo le respeto a él.
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